Después de tanta fiesta y asado, este caldo es una comida que se agradece. Totalmente reponedora, es una sabrosa inyección energética, que además aprovecha los restos de la parrilla.
El ajiaco chileno es una de las sopas más típicas de Chile, que por su calidad "reponedora" es consumida con gusto luego de las fiestas o celebraciones. La base de esta sopa son los restos de carne que sobraron del asado del día anterior, los que se reutiliza para hacer este delicioso caldo. Además, esta es una tradición culinaria, inscrita en las comidas que hacen economía de hogar y que no desaprovechan ningún alimento.
- 1/2 kilo de carne asada
- 3/4 kilo de papas peladas
- 1 1/2 litros de agua o caldo de huesos
- 2 cebollas grandes de pluma
- 2 huevos duros en rodelas
- 3 cucharadas de aceite
- 1 cucharada de ají de color
- 2 cucharadas de perejil picado
- 1 ají verde
- Sal
- Pimienta
- Comino y orégano
Esta sopa sabrosa y reconfortante puede ser preparada con sobras de asado. Pero si no tiene, compre asiento, lomo o posta y aliñe la carne con ajo, pimienta y sal. Ásela al horno y luego córtela en tiras de 4 cm.
Fría la cebolla de pluma en aceite, agréguele sal, ají de color, comino y ajo molidos y una pizca de orégano; agregue a la fritanga papas cortadas a lo largo, luego la carne con su jugo y, cuando todo esté doradito y el aroma indique su punto culminante, traslade el frito a una olla, donde se agrega agua hirviendo o caldo de huesos; se deja la olla en el fuego durante 30 minutos.
Antes de dar por terminada esta obra, se añade un ají verde despepitado, partido en dos y perejil picado. En el fondo de una sopera se colocan rodajas de huevo duro y sobre ellas se vierte esta sabrosa preparación.

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